Supervivientes del Stanbrook

Por TONI SOLANO:
En las últimas semanas hemos conocido en clase de 2º de PQPI del IES Bovalar la historia del Stanbrook y de algunos de sus protagonistas. El texto que nos ha servido de punto de partida es este: El Stanbrook, los últimos exiliados de la República, una noticia del diario Público sobre la que han investigado los alumnos por parejas. También vimos el documental que mejor recrea aquel fragmento de la historia:  Cautivos en la arena (La 2).
Ahora, por fin hemos terminado de redactar los diarios de los supervivientes del Stanbrook a partir de esa información revisada y trabajada en clase. Para mis alumnos, la investigación y redacción ha sido muy emotiva y eso se aprecia en la lectura de los diarios. Conocer la historia tal vez nos ayude a no repetir los mismos errores. Estos son los resultados:
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Exilio vivido o imaginado

Por MARÍA JOSÉ CHORDÁ:

A partir de las noticias que se han ido repitiendo en los últimos meses sobre la entrada masiva de inmigrantes subsaharianos en España, hemos estado trabajando y reflexionando en 2º ESO y 2º PQPI sobre el exilio, la inmigración etc. En ambas clases, hay un gran número de alumnos inmigrantes, por ello, me parecía muy interesante plantear esta discusión y desarrollar esta actividad. Leímos varias noticias, reflexionamos y después cada alumno hizo una redacción explicando todo aquello que había supuesto para él abandonar su país. Los que no habían padecido el exilio, imaginaron lo que podía significar para ellos y también escribieron. De este modo ponemos nuestro granito de arena en el proyecto El Barco del Exilio concretamente en el Taller literario del exilio que ha capitaneado Toni Solano durante este mes de marzo, esperamos que sirva. El Día Mundial de la Poesía también lo dedicamos a recitar y grabar poemas de poetas que sufrieron el  exilio. Aquí el podcast con los poemas recitados por los alumnos:
http://www.ivoox.com/dia-mundial-poesia-poetas-exiliados_md_2946201_1.mp3″ Ir a descargar
Aquí nuestros escritos:

Enlace a entrada original en “El umbral de la palabra”

Taller literario del exilio

Por TONI SOLANO:

El paseo subterráneo por las lecturas del exilio entra en su tramo final antes de que el metro-barco salga a flote para surcar nuevas aguas. En las últimas semanas hemos recopilado numerosos textos literarios de todo tipo y hemos hecho memoria de algunos de los pasajes más vergonzosos de la historia propia y ajena. Muchos de vosotros habéis contribuido aportando lecturas y otros habéis difundido el proyecto en las redes. Personalmente, esta labor me parece más que necesaria en los tiempos que corren, sobre todo a la hora de educar a nuestros jóvenes en el respeto y la humildad, pues detrás de todos los exilios hay una sociedad que se cree por encima de las demás. El exilio es soberbia y crueldad a partes iguales.

En este último tramo os propongo un reto en forma de actividad de aula. Se trata de preparar un taller literario del exilio, es decir un proyecto, una tarea, una secuencia didáctica o una simple sesión en la que se realice un trabajo creativo sobre el exilio, a ser posible multimedia (podcast, vídeo, herramienta digital…). Sé bien que son fechas difíciles para muchos y que las programaciones de aula permiten a esta altura del curso poco margen de maniobra, pero el reto quedará abierto para que podáis aportar vuestras ideas cuando os parezca bien, este año o los venideros, pues lamentablemente el tema no pasa de moda. Para ello he creado un grupo en Diigo –Leer el exilio– al cual os podéis suscribir y en el que podéis etiquetar vuestras actividades o cualquier otro recurso relacionado con la literatura y el exilio. También seguirá disponible el panel colaborativo de Pinterest, el hashtag #leerexilio de Twitter y las redes de Facebook, Proyéctate o Linkedin, en las cuales pueden compartirse esos recursos.

Espero que el viaje haya sido de vuestro agrado. Al menos, este efímero capitán lo ha intentado…

Exilio clásico y actual

Por TONI SOLANO:

Entramos ya a partir de mañana en el segundo tramo de este viaje subterráneo del Metro-Barco del Exilio y nos vamos a ocupar de los clásicos y de la literatura actual relacionada con el exilio.

El exilio tiene una gran presencia en las obras clásicas, desde el bíblico Éxodo a la Odisea o la Eneida, pasando por el particular destierro del Mío Cid. También ocupa su lugar en romances fronterizos o en comedias áureas de tema histórico. Ilustres exiliados encontramos asimismo en el siglo XVIII: Meléndez Valdés, Fernández de Moratín o Blanco White.

Sin embargo, serán los siglos XIX y XX los que aporten mayor material sobre exilio y exiliados. El colonialismo primero y las sucesivas guerras más tarde convertirán el panorama literario en un amplio muestrario de autores desterrados o de personajes migrantes, algunos de ellos siempre presentes, siempre ausentes.

Os invitamos a contribuir en la confección de un listado de aquellas obras más interesantes relacionadas con el exilio. Tenéis el panel colaborativo de Pinterest “Leer el exilio” a vuestra disposición, así como los diferentes foros de Facebook, Proyéctate o Linkedin. El hashtag en Twitter, como siempre, #leerexilio.

El exilio es cosa de todos

Por TONI SOLANO.

Pensamos en exilio y nos vienen imágenes de la España de 1939 o de la Europa de posguerra, pero según la RAE, el exilio es cualquier “separación de una persona de la tierra en que vive”. Muchos piensan en el exilio como algo que siempre les llega a otros, que tener que marcharse a trabajar al extranjero no es exilio, que renunciar a tu cultura para sobrevivir dignamente tampoco es tan grave. Pero el exilio es cosa de todos y el vídeo que encabeza esta nota pretende concienciarnos de que cualquiera puede sufrir ese leve tránsito entre la paz y el horror.

Seguimos con nuestra semana de las lecturas juveniles del exilio ocupándonos de exilios de todo tipo. Las guerras siempre han nutrido el mundo de exiliados y es fácil hallar lecturas juveniles con este tema. Por ejemplo, Rosas negras en Kosovo, de Jesús Cortés, es una durísima novela de refugiados en las guerras de los Balcanes. La zona de Afganistán es el contexto de obras como El viaje de Parvana, de Deborah Ellis, Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini o El chico que encontró la felicidad, de Edward Van de Vendel. Muy conocida es la obra de Judith Kerr, Cuando Hitler robó el conejo rosa, centrada en las peripecias de una familia judía que huye de la Alemania nazi.

Exiliados son también los miles de africanos que tratan de huir de los azotes de la naturaleza o de sus congéneres. Paradigmática es la novela de Jordi Sierra i Fabra, La piel de la memoria, en la que un niño es vendido para trabajar en una plantación, de la que escapa para sufrir nuevas esclavitudes. Podéis escuchar las tertulias de aula sobre ella en este mismo blog. Estremecedor también el relato de Náufragos, de Javier Arias, con varios africanos a la deriva en el Atlántico.

Otro exilio es el que trazan las fronteras arbitrarias, como la de Palestina e Israel, presente en una interesante obra de teatro juvenil de Luis Matilla, Manzanas rojas, que fue abordada en un interesante proyecto colaborativo; bajo el mismo conflicto se halla la protagonista de Saboreando el cielo, Ibtisam Barakat, que narra en clave autobiográfica la historia del exilio de su familia.

Por último, quedan esos exilios en los alguien vive dentro de una cultura marginada o silenciada dentro de otra comunidad dominante. Suelen ser exilios silenciosos, familiares, en los que los más pequeños ni siquiera comprenden por qué son diferentes si ya han nacido en ese lugar. Una novela de este tipo es Penny, caída del cielo, una preciosa historia cargada de experiencias infantiles, pero también con una latente reflexión sobre la xenofobia contra las familias italianas en la Norteamérica de los años 40.

Son historias que al final resultan muy cercanas. Creo que en esta vieja Europa, todos hemos tenido alguna vez un familiar que “ha sido separado de la tierra en la que vivía”, lo que se dice un exiliado.
Os recuerdo que hay un panel colaborativo en Pinterest en el que podéis encontrar las lecturas aquí mencionadas y en el que, si queréis, podéis aportar recomendaciones.

El exilio cercano

POR TONI SOLANO:
Dentro de este tramo inicial del Barco del Exilio en el mes de marzo, nos ocupamos de las lecturas juveniles. Las primeras propuestas que traigo a este fugaz taller son lecturas relacionadas con el exilio cercano, el que nos toca como habitantes de la península o de Latinoamérica. Vamos a distinguir tres bloques:

a) Exilio desde España

b) Exilio hacia España

c) Exilio en América

a) El exilio desde España tiene como protagonista estrella la posguerra civil, el éxodo de miles de vencidos que tuvieron que escapar de la represión franquista. Hay numerosas novelas juveniles cuyos protagonistas han sufrido ese exilio; en otras ocasiones, son sus descendientes quienes rememoran los sufrimientos de aquella diáspora. Por destacar algunas, menciono Los fuegos de la memoria, de Jordi Sierra i Fabra, con el tema de las fosas comunes y un exilio mexicano; Zara y el librero de Bagdad, de Fernando Marías, con la historia de Machado de fondo; El llanto de las palomas, de Carlos Puerto, que recupera la historia de las Trece Rosas para tejer un drama juvenil sobre la realidad y el deseo; Caminar sobre hielo, de Manuel Valls y Norberto Delisio, en la que un niño ha de escapar de una Barcelona sacudida por la Guerra Civil. Resulta interesante descubrir que muchas tienen como escenario Galicia, en muchas ocasiones con un aire más intimista y de drama interior; es el caso de La sombra descalza, de An Alfaya o Del amor y la muerte, te hablo, de Blanca Álvarez.
Casos particulares son los que se articulan en otros tiempos, como Pasos perdidos en Granada, de Pablo Zapata, que relata la expulsión de los moriscos de Granada, o Cantan los gallos, de Marisol Ortiz de Zárate, ambientada en el siglo XVI, y en la que cuatro personajes marginales huyen buscando un futuro mejor. En el caso de El juramento de los Centenera, de Lydia Carreras de Sosa, los protagonistas escapan hacia Argentina de la miseria de la España de principios del XIX.
b) El exilio hacia España se corresponde con novelas en las que los protagonistas suelen venir de África o de países del Este, en calidad de refugiados. Del primer modelo tenemos Laila, de Laila Karrouch, novela de tintes autobiográficos que muestra algunas vicisitudes de una adolescente marroquí que debe adaptarse a la vida española. En el caso de los refugiados, Diario en un campo de barro, de Ricardo Gómez, cuenta en forma de diario las experiencias de una niña en un campo de refugiados bosnio, dirigido a su familia española de acogida.
c) No tengo apenas lecturas juveniles que narren exilios en Latinoamérica. En Un hogar en el mundo, de Pepa Guardiola, se menciona en uno de sus relatos las migraciones en Centroamérica. También se hace referencia a las penurias del conflicto de Chiapas en la novela de Jordi Sierra i Fabra Un hombre con tenedor en una tierra de sopas, que además aborda el tema del compromiso periodístico. Quizá alguno de nuestros colegas del otro lado del Atlántico nos pueda recomendar alguna lectura juvenil en esta línea.
Seguro que quedan muchas más en el tintero. Os recuerdo que hay un panel colaborativo en Pinterest en el que podéis encontrar las lecturas aquí mencionadas y en el que, si queréis, podéis aportar recomendaciones. Muy pronto ofreceré otra tanda con exilios ajenos, aunque nunca un exilio debería resultarnos ajeno.
Crédito de la imagen: Mapa de Waldseemüller

Leer el exilio, vivir el exilio: un N-MOOC en barco suburbano

Por TONI SOLANO:
Comienzo el mes de marzo asumiendo el reto de guiar la travesía del Barco del Exilio, un navío que lleva ya un par de cursos de singladura y que, durante este año, se asoma a las redes en forma de N-MOOC, es decir un taller abierto, multiplataforma, cooperativo y no masivo, o mejor no invasivo, diría yo. El mapa de esta travesía podéis seguirlo en la página de Proyéctate, aunque sé que algunos de vosotros ya nos habéis acompañado en varios tramos de su viaje, y otros quizá lo hagáis pronto. Tomo el mando de esta nave que botó en su día el capitán Joaquín J. Martínez, y lo hago con mucha prudencia pero también con ilusión. Mi reto es leer el exilio, vivir el exilio, es decir, abordar las lecturas relacionadas con el exilio y tratar de hallar algunas actividades que contribuyan a que el alumnado reviva a través de ellas experiencias de migraciones propias o familiares.
Ligado como estoy desde hace tiempo a los callejeros urbanos, he imaginado que mi barco se colaba por las entrañas de la ciudad y durante un mes viajaba por una malla metropolitana de experiencias lectoras. Como veis en la imagen que abre esta nota, el trayecto nos llevará desde las lecturas juveniles a los clásicos, para luego afrontar el reto final y dar paso a los siguientes tripulantes que abordarán las nuevas alfabetizaciones.
Nos detendremos en tres estaciones:
  • Lecturas juveniles con las que se pueda abordar el exilio (del 1 al 9 de marzo).
  • Clásicos universales en los que aparezca de manera eminente el exilio (del 10 al 19 de marzo).
  • Reto final:  Creación poética multimedia del exilio (del 20 al 31 de marzo).
El colofón será un evento tuitero en el que podremos compartir citas literarias en las redes con el hashtag #palabrasexiliadas durante los días 30 y 31 de marzo, conmemorando la llegada del Stanbrook a Orán.

Las plataformas en las que vamos a compartir esas propuestas son las siguientes:

1) Grupo de trabajo en la red Proyéctate: http://proyectate.ning.com/group/el-barco-del-exilio

2) En Twitter, a través de @exilioyregreso y #leerexilio

3) Nuestra página de Facebook: https://www.facebook.com/barcodelexilio

4) Panel colaborativo en Pinterest: Leer el exilio

5) Grupos en Linkedin

Podéis participar como y cuando queráis, pues en este barco-metro siempre serán bienvenidos los polizones o los grafiteros. A través de las redes iremos informando del recorrido. Vamos allá con los primeros diez días de viaje. ¿Os animáis?